viernes, 25 de mayo de 2018

Santa María Magdalena de Pazzi


ESTAMPA CONVENTUAL
SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI.



(Imagen de SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI que se venera en la capilla de la Comunión)
(Fresco pintado por Remigio Soler en1955 en la primera capilla de la nave de la izquierda)

Ayer fue su fiesta. Es una figura conspicua del Caramelo.  Entre las figuras egregias de la Orden que el pintor, Remigio Soler, plasmó en los frescos de la iglesia del CONVENTO DE SAN JOSÉ, se encuentra ella. Y, de ella, te hablé en su momento, cuando te fui mostrando todos los santos que nos «relatan», iluminando con el acontecer de su vida, los distintos momentos del devenir de la Orden del Carmen en los que ellos vivieron y fueron piezas irreemplazables de la Historia del Carmelo.

SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI vivió en la Florencia de la segunda mitad del  S. XVI ,(n.2.4.1566) y primeros años del S.XII (25.5.1607). Perteneció a una de las familias con mayor abolengo de Florencia, los Pazzi.
No tenía 16 años cuando sus padres quisieron casarla con «un buen partido». Pero se plegaron a los deseos de la muchacha que, por encima de todo, quería ser monja, ser esposa de Cristo.
Con 16 años recién cumplidos entró en el monasterio carmelita de Ntra. Sra. de los Ángeles de la capital florentina, donde permanecería hasta el día de su muerte.
Su fama de santidad no la pudieron contener los muros del convento y se expandió, extramuros, por toda la ciudad.
Su vida. Muy sencilla estuvo centrada en la oración, (se cuenta que, con mucha frecuencia, [empezó a tener estas experiencias místicas a la edad de 12 añitos delante de su madre], era arrebatada en éxtasis de los que bajaba solamente para la oración del Oficio Divino con sus hermanas en el coro y para la celebración de la Eucaristía o por imperativo de la Madre Priora), la Eucaristía (durante toda la cuaresma solamente ingería la Hostia consagrada y agua) y la caridad.
Fue destinada por la Madre Priora a atender a las jóvenes que se llegaban hasta la hospedería del convento y, a muchas de ellas, las acompañó a lo largo del noviciado hasta su profesión en la vida religiosa consagrada en la Orden del Carmen.

Con motivo de su fiesta.

Es autora de bastantes libros, pero no escribió ninguno. Lo hicieron dos monjas designadas, con muy buen criterio, por la Madre Priora para que recogieran las palabras que pronunciaba durante sus éxtasis:
Libro de las revelaciones.
Libro de la renovación de la Iglesia.
Libro de los amaestramientos... entre otros.

Cuando Teresa de Jesús moría en Alba de Tormes, MARÍA MAGDALENA entraba en el convento carmelita de Santa María de los Ángeles, en la ciudad de Florencia. Por lo que podemos decir que fueron coetáneas por un breve espacio de tiempo.
Solamente vivió 41 añitos, pero, como dice mi compañero, el P. Ángel, «MU TRABAJAOS,».

El papa Clemente IX el día 28 de abril de 1669 proclamó la heroicidad de sus virtudes y la declaró SANTA.
En el retablo de la capilla de la Comunión de nuestra iglesia del CONVENTO DEL CARMEN, en cuyo centro se encuentra la imagen de San José, por encima del sagrario, en el lateral izquierdo del mismo, tiene su asiento (ayer estuvo vacío) la estatuilla de SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI que te acerco.
El bueno de Pedro, ya te he dicho alguna vez que fue seminarista carmelita, gran decorador y aficionado a la ornamentación, se toma muy a pecho preparar y disponer lo necesario para resaltar fiestas y conmemoraciones en la iglesia del CONVENTO DE SAN JOSÉ, DEL CARMEN. Ayer lo hizo con esmero. Bajó la imagen de la santa del pedestal de su hornacina y la colocó delante del altar, en lugar preferente, de honor, al lado derecho del mismo, para pública veneración, como puedes apreciar en la foto.

De ello te doy noticia al mismo tiempo que te mando mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
26.5.2018 Sábado. P. Alfonso Herrera, O. C.

Las Flores Enjauladas


ESTAMPA CAUDETANA.
LAS FLORES ENJAULADAS DE LA CALLE JUAN ARELLANO GARCÍA DEL BARRIO DE SAN FRANCISCO.


Joaquín Medina, Caudetano, Arquitecto y periodista, tiene un Blogs. Con él persigue, nos lo dice en el frontispicio del mismo, «seguir informando veraz y críticamente a sus vecinos de Caudete». Pues bien, en él, nos daba noticia, estos días de atrás, de sus correrías por la campiña y predio caudetanos y del fruto obtenido en las mismas: una estupenda información de la naturaleza que, preparada y sembrada por Dios, el Labrador por excelencia que, con el saco de semillas al hombro, fue aventándolas a puñados por la campiña, ha reventado en flor.
- ¡Una maravilla! Creo firmemente que el bueno de Joaquín disfrutaría «como un enano» con la contemplación de la riqueza que la foresta del medio ponía  ante sus ojos y ¿quién no lo haría en parecidas circunstancias? Yo, desde luego, sí.
Pero nadie, de tejas abajo, es perfecto y, Joaquín embelesado con la contemplación de los campos en plena y total libertad, se privó del placer de disfrutar de la finura, sencillez, Belleza...  con que gritaban libertad  unas humildes flores doblemente «encarceladas», una, por estar sembradas en unas jardineritas, otra, tras los fuertes alambres que defienden la casa de los dueños de cualquier intruso con malas intenciones.
Joaquín, al salir al campo para «cosechar» fotografías de flores silvestres, no lo hizo por la calle de Juan Arellano García porque, de haberlo hecho, no le habrían pasado desapercibidas esas maravillas «enjauladas» y, claro, luego hubieran tenido un lugar, yo diría que preferente, entre tanta profusión de flores como subió a su blogs. Y más, si cabe, porque las pobrecitas, sin gozar de la libertad de sus congéneres salvajes ni de la alegre y gratificante compañía del luminoso y tunante mozo celeste  que a todas ellas emboba y enamora sacándoles, desde la hondura de su ser, como si de cualquier paleta de pintor se tratara, la combinación más linda de los colores. Ellas, las de la calle Juan Arellano García, pobres, no gozan de tal compañía. Quizá, solo, cuando en su estar en todo lo alto, en el zenit, el galán celeste, deja caer sus rayos sobre la calle, y éstos pasan a su vera, pero sin tocarlas, sin darlas, si quiera, un beso. Y, no obstante, ¡Míralas! ¿A que son y están preciosas?
Pues se las perdió Joaquín y, al perdérselas Joaquín, se las perdió el blogs y, en perdiéndoselas el blog... se las perdieron todos aquellos miles que a él se asoman.
Pero tú no te las pierdes. Yo te las acerco esta mañana. Disfruta viéndolas y, al disfrutar, sé consciente de que las liberas de la dura prisión en que se encuentran constreñidas, las pobres, y contigo van en libertad por donde tú vayas.

Y, al llevártelas, con ellas te llevas mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
25.5.2018. Viernes. Rita que hoy estás de fiesta. Felicidades en tus Bodas de Plata con el Esposo. P. Alfonso Herrera, O. C.

jueves, 24 de mayo de 2018

El Jardín de Teresa


ESTAMPA CAUDETANA.
EL JARDÍN DE TERESA.


Muchas, muchas veces tengo pasadas frente a la casa de Teresa. De Teresa ya te he hablado una vez.  Fue cuando me topé con ella en aquella habitación del hospital de Almansa en que se encontraba haciendo de ángel de un pobre hombre, José, que lo estaba pasando bastante mal. Fue aquel día en que te hablé de los apodos y que a ella se la conocía como «la Teresa de Calcuta de Caudete».
Resulta que el párroco andaba presidiendo la celebración de las Primeras Comuniones de un montón de niños en la parroquia de Santa Catalina y a mí me tocaba celebrar la liturgia dominical de víspera en la parroquia de San Francisco. Para llegarme hasta allí decidí dar una vuelta y, claro, pasaba por la glorieta de La Cruz y allí, dando a ella se encuentra la casa de Teresa.  Me llamaron la atención el azulejo con la imagen de la Virgen de Gracia y, a sus pies, adornándola, una jardinera con geranios blancos como el armiño ofreciéndose como ofrenda a la Madre del Señor. Apareció en mis manos el telefonillo y, naturálmente, me hice con la imagen.
Salio de casa intrigada porque un señor sacaba una foto de su casa.
No me reconoció porque no vestía yo el alzacuello que sí llevaba el otro día en el hospital. A cada información que le daba, más se sorprendía, hasta que se cercioró de mi identidad. Le enseñé la foto, esa que ves, y me puse a alabarle la hermosura de geranios de todo color que llenaban la gran cantidad de jardineras que circundaban, todo alrededor, la casa.
-«Sí, me contestó, Pedro, mi marido, entretiene su tiempo de jubilado en preparar la tierra, en abonarla y en limpiar las plantas de hojas y ramaje secos».

-¡Así de guapos están!, le dije.

Es sabido que los frailes solemos tener fama de pedigüeños y, mira por dónde, me salió la vena y le dije: -«Teresa, por favor, ¿me podrías dar, a su tiempo, unos esquejes de esos geranios tan primorosos para que encuentren acomodo y vistan, así de hermosos, en el claustro del vetusto CONVENTO DE SAN JOSÉ»?
-«Claro que sí, me contestó. Yo misma se los llevaré al convento. Estamos en Mayo y en este mes todo prende.»

Me ofreció pasar al patio para que sacara fotos de los geranios pero me conformé con hacerla desde el lado de fuera de la verja. También te la mando.
La conversación con Teresa me entretuvo un tanto y me vi en la necesidad de acortar el paseo. No me llegué hasta el Santuario de la Virgen de Gracia, como tenía proyectado, y, acortando bastante, dirigí los pasos a la parroquia de San Francisco a donde llegué  con escasos minutos de antelación.

Todo contento por la promesa floral recibida sale a tu encuentro mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
24.5.2018 Jueves. P. Alfonso Herrera. O. Carmelitana