martes, 15 de mayo de 2018

La Primera Rosa del Corralón


ESTAMPA CONVENTUAL.
LA PRIMERA ROSA DEL CORRALÓN.


No te puedo expresar con palabras la maravilla del proceso seguido para el venir a ser de esta rosa que hoy te entrego.
Es la primera rosa del CORRALÓN DEL CONVENTO, el primero de los frutos de los dos rosales que se lucen en el secarral del Corralón. Hasta llegar a abrirse de par en par, manifestando, con inusitada fuerza, toda la naturaleza que se asoma, provocativa, entre los pétalos de su corola.
Pero, hasta llegar aquí...
Todo empezó en pleno invierno. Enero vino fresco y ocurrió. Con unas tijeras podadoras les podé a los dos rosales. Varetas de cerca de un metro fueron apartadas traumáticamente,  de las ramas nuevas del año pasado.
 Únicamente les dejé dos o tres yemas y, desde esas yemas han vuelto a levantarse otras ramas que aguantan perfectamente el peso de los capullos y rosas que, en lo alto de los mismos se dejan mover suavemente, como si fueran colibrís, por un airecico que va de un lado al otro, a lo largo y ancho del Corralón del Convento.
Yo creo que «se estaba oliendo la tostada», la presencia en el convento y, por ende, en el corralón, de unos amigos venidos de lejos.
Estos amigos no conocían el pueblo y querían que les sirviera de cicerone. Pero, no pudo ser. Se habían retrasado un tanto y la hora de la comida se nos echó encima. Únicamente se centraron en el CONVENTO DE SAN JOSÉ. Les acompañé  hasta finales del siglo XVI, hasta aquel año de 1594 en que el Consistorio de la Villa cediera unos terrenos en los arrabales del pueblo (hoy es el centro) para que los frailes Carmelitas, que se habían establecido, pared con pared, con el Santuario de la Virgen de Gracia pudieran levantar su Convento. Luego les fui acompañando en el viaje por el tiempo y vieron cómo se iba construyendo, etapa a etapa, esta obra maravillosa del Barroco a lo largo del siglo XVII, EL CONVENTO, EL CLAUSTRO BAJO Y EL ALTO, LA IGLESIA Y LA TORRE CAMPANARIO.
Como, según dice el aforismo latino, «Primum vívere et deinde filosofare» nos olvidamos, hasta otra ocasión, de ampliar cultura viendo los preciosos monumentazos con que contamos en Caudete. Así que les llevé calle Corona de Aragón a bajo hasta el restaurante de «Los Naranjos» donde quedaron muy satisfechos tras tranquilizar un tanto a la, «gazuza» que habían ido generando.
Contento va hoy en tu busca mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
15.5.2018 Martes P. Alfonso Herrera, O. C.

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